Clúster de Seguretat Contra Incendis
Menu
¿ESTÁ GARANTIZADA LA PROTECCIÓN PASIVA CONTRA INCENDIOS DE LOS EDIFICIOS?

¿ESTÁ GARANTIZADA LA PROTECCIÓN PASIVA CONTRA INCENDIOS DE LOS EDIFICIOS?


PERLITA Y VERMICULITA nos comenta la importancia del factor humano  y las buenas prácticas para garantizar el éxito de los sistemas de protección pasiva

 

Como bien es sabido, los reglamentos existentes en España, tanto para edificación como para industria, exigen que los edificios dispongan de unas prestaciones mínimas de protección pasiva contra incendios. Estas medidas están destinadas, en ciertos casos, a evitar un incendio, pero sobre todo y en caso de producirse uno, a retrasar su propagación y reducir al máximo los daños ocasionados por el mismo. Minimizando los daños materiales y por encima de todo, salvaguardando los daños personales.
En el mercado se pueden encontrar diversidad de materiales y soluciones constructivas que, tras exigentes y costosos ensayos en laboratorios acreditados, disponen de clasificaciones de protección pasiva contra incendios (Resistencia y Reacción al Fuego).
Ahora bien, nos debemos preguntar lo siguiente, ¿el uso de estos productos o sistemas constructivos garantiza la protección pasiva frente al fuego en los edificios?
La respuesta en este caso es no siempre, y tiene una explicación clara. El factor humano y las buenas prácticas son la clave del éxito o el fracaso de estos sistemas.
Los fabricantes de estas soluciones han invertido gran cantidad de recursos tanto humanos como económicos para el diseño, desarrollo y clasificación de los productos. Y aunque gran parte de los productos que se encuentran en el mercado ya disponen de Marcado CE, asegurando que cumplen unos requisitos mínimos de calidad y prestaciones frente al fuego, si no son instalados de acuerdo a las especificaciones del fabricante y según las soluciones ensayadas, no se puede garantizar que en caso de incendio, la protección pasiva contra incendios funcione adecuadamente.

Es una necesidad para el sector que todas las partes implicadas en la protección pasiva de los edificios, desde la fase de proyecto hasta la inspección final en obra, tengan conciencia de la importancia de estas soluciones. Diseñando edificios con medidas de protección pasiva efectivas y ejecutables, instalando las soluciones planteadas por empresas especializadas y de acuerdo a las especificaciones del fabricante y que las empresas encargadas de certificar las soluciones en obra, inspeccionen en profundidad y metódicamente para asegurar que se cumplen con rigor todas las prestaciones frente al fuego requeridas.

Aún así, y tras llevarse a cabo todas las fases, la actividad diaria en los edificios y el paso del tiempo podrían hacer que se fueran perdiendo las prestaciones frente al fuego para las que fueron diseñadas las soluciones. Cualquier producto o solución constructiva tienen una vida útil, declarada por el fabricante y normalmente bajo unas condiciones estándar de exposición y/o uso. Cuando se alteran estas condiciones, se podrían alterar las prestaciones. Suponiendo la pérdida de efectividad de los productos y pudiéndose ocasionar graves daños tanto materiales como humanos en caso de incendio.
Se cree necesario que cualquier producto o solución de protección pasiva contra incendios disponga de un mantenimiento tanto preventivo como correctivo (en caso necesario) tras su instalación y puesta en uso. Ya que el paso del tiempo, las condiciones de exposición, uso, adición de nuevos servicios e instalaciones, etc., podrían ocasionar deterioro de los mismos y, por tanto, no funcionar correctamente en el momento más necesario.

Para poder garantizar la protección pasiva en los edificios y minimizar al máximo el factor humano, se deben seguir las siguientes pautas:

  • Diseños de edificios con soluciones de protección pasiva contra incendios efectivas y ejecutables.
  • Instalación de las soluciones por parte de empresas especializadas, siguiendo las especificaciones del fabricante.
  • Inspecciones rigurosas de las instalaciones para poder iniciar la actividad de los edificios, asegurando el cumplimiento de la normativa y las especificaciones del proyecto.
  • Y finalmente, pero no por ello menos importante, mantenimiento periódico de las instalaciones para asegurar sus prestaciones frente al fuego con el paso del tiempo.