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RIPCI. Certificado de instalación. La importancia de su contenido

RIPCI. Certificado de instalación. La importancia de su contenido


PREFIRE nos hace llegar esta reflexión sobre la necesidad de que las empresas instaladoras emitan certificados de instalaciones detallados de los sistemas de protección contra incendios.

Tal como se establece con carácter obligatorio en el RIPCI, cualquier instalación de protección contra incendios que se ejecute debe conllevar la emisión de un certificado final de instalación por parte del instalador. Este certificado debe estar firmado por un técnico competente y reflejar los detalles de las instalaciones ejecutadas; y sobre esto último es en lo que quisiera hacer especial énfasis, puesto que una mala o incompleta redacción de este documento puede acarrear problemas futuros al cliente final, a la ingeniería o a la instaladora.

Imaginémonos un escenario muy habitual; una empresa instaladora recibe el encargo de un promotor de ejecutar las instalaciones de protección contra incendios para unas naves que configurarán un gran centro logístico sin operador pre-asignado. Entre las instalaciones a proyectar se encuentran los rociadores con su sistema de abastecimiento. Los requisitos constructivos (altura de nave y pendiente de cubierta) son los idóneos  para una red de rociadores tipo ESFR diseñados según la Norma NFPA-13 para un tipo de producto convencional (Categorías I a IV), y en principio nos indican que se almacenará en estanterías paletizadas. Hasta aquí, todo perfecto. La instaladora ejecuta las instalaciones y emite el correspondiente certificado, pero no define de forma explícita los parámetros de diseño de dicha red de rociadores.

Con el paso de los años, el operador logístico suscribe un contrato de distribución con una empresa que se dedica a la comercialización de productos de plástico expandido. En ese caso, las condiciones del nuevo producto traen como consecuencia que el sistema diseñado, y que era válido para un producto tipificado como Categorías I a IV, muy probablemente no lo es para este tipo de producto. Debería, por lo tanto, efectuarse un reestudio del sistema de rociadores y ver como adaptarlo al nuevo producto. O quizás otra solución más viable para el operador pasa por limitar la nueva altura de almacenamiento. En cualquier caso, nos encontramos ante un nuevo escenario, que quien debe utilizar la nave para ese nuevo uso debe conocer, puesto que debe garantizar que su instalación es la correcta para el nuevo escenario logístico. Y es en ese punto donde resulta muy importante que el certificado que emitió la empresa instaladora sea lo suficientemente detallado como para que no haya lugar a dudas, y que el proyectista que deba efectuar el nuevo diseño sepa de donde parte.

Obviamente, esta reflexión sobre el contenido del certificado de instalación en ningún caso significa que en el proyecto no debe reflejarse. Más bien todo lo contrario, pues es básico que en ambos documentos se refleje de forma clara qué instalación se ha diseñado y ejecutado, y poder saber en todo momento si me cubre el riesgo que estoy protegiendo.


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