Este artículo, redactado por INTISI, analiza los principales retos asociados a la integración de las cortinas cortafuego irrigadas dentro de los sistemas de protección contra incendios de los edificios. A partir de la experiencia adquirida en el ámbito de la ingeniería de seguridad contra incendios y de la reciente publicación de la ITC-SP 115, se examinan aspectos clave como la alimentación hidráulica, la supervisión del sistema, la sectorización y su interacción con el resto de instalaciones de protección contra incendios. El objetivo es aportar una visión técnica y rigurosa sobre una solución que sigue generando diferentes interpretaciones en el sector, contribuyendo a una mejor comprensión de los criterios que deben garantizar su fiabilidad y su correcto funcionamiento en situación de emergencia.
Introducción
Los edificios de gran complejidad presentan cada vez más retos en materia de protección contra incendios. El aumento de las superficies diáfanas, la flexibilidad de los usos, la integración de múltiples instalaciones y la necesidad de mantener la operatividad de los espacios obligan a menudo a adoptar soluciones de compartimentación adaptadas a arquitecturas cada vez más exigentes.
En este contexto, las cortinas cortafuego irrigadas se han consolidado como una solución habitual en determinados proyectos industriales. Sin embargo, su integración sigue generando dudas interpretativas, especialmente en lo que respecta a su alimentación hidráulica, supervisión y relación con los sistemas de protección activa existentes.
Un sistema con características particulares
Desde el punto de vista funcional, las cortinas cortafuego irrigadas actúan como un elemento de sectorización destinado a limitar la propagación del incendio y de sus efectos entre sectores. No obstante, su comportamiento térmico depende parcialmente de un sistema de irrigación conectado a la red contra incendios.
Esta dualidad genera con frecuencia diferentes interpretaciones técnicas sobre aspectos como:
-
- la necesidad de supervisión hidráulica específica,
- la independencia de los puntos de control,
- su asimilación parcial a sistemas de protección activa.
La falta de una normativa armonizada específica para este tipo de soluciones sigue provocando criterios no siempre homogéneos entre los distintos agentes intervinientes.
En este contexto, la ITC-SP 115, aprobada mediante la Orden ISP/28/2025, de 3 de marzo, establece criterios específicos para la implantación de sistemas de compartimentación mediante cortinas cortafuego, así como los parámetros y la documentación técnica que deben definirse en los proyectos de prevención y seguridad en caso de incendio. Esta instrucción representa un paso importante hacia la homogeneización de criterios y la correcta integración de estos sistemas dentro de la estrategia global de protección contra incendios de los edificios.
La importancia de garantizar el funcionamiento del sistema
Más allá del debate normativo, el principal objetivo técnico debería ser garantizar el correcto funcionamiento del sistema en situación de incendio.
En numerosos edificios existentes, las irrigaciones de las cortinas se conectan a redes contra incendios ya operativas, habitualmente anillos de BIE o redes generales de protección.
Este planteamiento obliga a verificar adecuadamente:
-
- la disponibilidad hidráulica,
- las hipótesis de simultaneidad,
- las presiones de servicio,
- y el comportamiento global del sistema durante una emergencia real.
Al mismo tiempo, esta integración puede generar dudas sobre la necesidad de sectorización hidráulica, supervisión específica del flujo o independencia respecto de otros sistemas existentes.
Supervisión y monitorización
En muchos casos, el debate técnico no se centra tanto en la capacidad hidráulica del sistema como en la garantía de supervisión y monitorización de su funcionamiento.
Por este motivo, diferentes proyectos han comenzado a adoptar estrategias intermedias basadas en:
-
- válvulas de corte sectorizadas,
- detectores de flujo monitorizados,
- y sistemas de supervisión asociados a la maniobra de la cortina.
Este tipo de soluciones permiten incrementar la trazabilidad y el control operativo del sistema sin necesidad de ejecutar nuevas líneas completas desde los colectores principales de protección contra incendios.
El objetivo final no es únicamente dar respuesta a un determinado criterio interpretativo, sino garantizar que cualquier incidencia o ausencia de flujo pueda ser detectada adecuadamente.
Evolución del sector y nuevas tendencias
Paralelamente, el mercado europeo ha experimentado durante los últimos años una evolución significativa con la aparición de soluciones de cortinas cortafuego con clasificación EI sin necesidad de irrigación y con marcado CE según la norma UNE-EN 16034:2015.
Esta evolución evidencia la tendencia del sector hacia sistemas cada vez más integrados y con menor dependencia de elementos auxiliares externos.
Sin embargo, más allá de la clasificación individual del producto, sigue siendo necesario analizar el comportamiento global del sistema dentro de la estrategia de protección contra incendios del edificio, especialmente en edificios de gran complejidad o con requisitos específicos de sectorización y control de incendios.
Conclusiones
La integración de cortinas cortafuego irrigadas pone de manifiesto la necesidad de abordar la protección contra incendios desde una visión global y coordinada entre sistemas, operativa y criterios de supervisión.
Más allá de las diferentes interpretaciones normativas, el principal objetivo sigue siendo garantizar:
-
- la fiabilidad del sistema,
- su correcta supervisión,
- la compatibilidad con el resto de sistemas PCI,
- y el comportamiento esperado en situación de emergencia.
La evolución de los sistemas de compartimentación textil evidencia que el futuro de la protección contra incendios no dependerá únicamente de la clasificación individual de los elementos, sino también de su capacidad para integrarse de forma coherente dentro de la estrategia global de seguridad de cada edificio.

