Ventilación de aparcamientos: nuevos retos, nuevas normas

La ventilación de aparcamientos se ha convertido en un elemento clave dentro de la estrategia de protección contra incendios en la edificación contemporánea, especialmente en un contexto marcado por la irrupción del vehículo eléctrico y la evolución de los riesgos asociados. Los recientes cambios normativos, tanto a escala europea como estatal, obligan a los profesionales del sector a revisar criterios de diseño, prestaciones de los sistemas y objetivos de seguridad. En este escenario, la publicación de las normas UNE 100166:2025 y UNE 23589:2025 representa un avance significativo en la definición técnica de las soluciones de ventilación en aparcamientos. Este artículo, redactado por la empresa Soler&Palau, analiza su encaje dentro del marco reglamentario vigente, su valor añadido respecto a las soluciones existentes y su contribución a la mejora de la seguridad y de las buenas prácticas en la protección contra incendios.

 

El pasado mes de octubre se publicaron dos nuevas normas para el diseño de sistemas de ventilación en aparcamientos, la UNE 100166:2025 (siendo una actualización a la versión de 2019) y la UNE 23589:2025 (correspondiendo a la trasposición de la CEN/TS 12101-11:2022 al mercado nacional).

La ventilación de aparcamientos representa uno de los puntos estratégicos, de acuerdo con las recomendaciones de la Comisión Europea (Guidance of fire safety for electric vehicles parked and charging infrastructure in covered parking spaces – Publications Office of the EU), que se producen en el marco de mitigación de los cambios en la naturaleza de los riesgos en aparcamientos a raíz de la llegada del vehículo eléctrico y el resto de retos en edificación que propone la EPBD 2024/1275.

No obstante, ¿Dónde se encuentran dichas normas dentro del marco reglamentario?

El Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI) plantea cuatro posibles estrategias para la gestión del humo en caso de incendio:

A. Estrategia basada en flotabilidad, especialmente adecuada para recintos de gran altura, siguiendo la UNE 23585:2017.

B.Estrategia basada en sobrepresión, adecuada para proteger las vías de evacuación (generalmente escaleras) de acuerdo con la UNE 12101-6:2006.

C. Estrategia de Control (C) de humo horizontal, orientada a la intervención de bomberos y para recintos de reducida altura, como aparcamientos.

D.Estrategia de ventilación horizontal, orientada a la Dilución (D) del humo.

No obstante, el RIPCI no incluye normas para las estrategias C y D. Sí que lo hace en la Guía Técnica de Aplicación (GTA) del RIPCI, dónde se recogen las siguientes normas:

    • La BS 7346-7 Apartado 10 para las estrategias tipo C.
    • La BS 7346-7 Apartado 9 y la solución recogida en el Documento Básico (DB) de Seguridad en caso de Incendio (SI) del Código Técnico de la Edificación (CTE) para las estrategias tipo D.

Cabe señalar que estos comentarios se corresponden con los que hacía el Ministerio de Fomento en el Código Técnico antes de 2022, cuándo pasaron a recogerse en la GTA del RIPCI.

En este punto cabe señalar que, tanto la solución recogida en el CTE DB SI como la recogida en el Apartado 9 o 10 de la BS resulta, en cuanto a forma, demasiado escueta (como es de esperar en reglamentos) para, por si sola, facilitar y maximizar la implementación de buenas praxis.

Esa indefinición del detalle de las soluciones técnicas aplicables a aparcamientos las resuelve la UNE 100166:2025 y la UNE 23589:2025, dando a diseñadores unas reglas exhaustivas para asegurar el adecuado desempeño del sistema de ventilación.

En este punto, vale la pena también hacer hincapié en el encomiable valor de las normas y las bondades de la metodología de trabajo que hay en su elaboración: se realizan por expertos en comités técnicos en los que participan un amplio espectro de agentes y, particularmente en el caso de las citadas normas, las personas implicadas han sido capaces de alcanzar el consenso con naturalidad, desde la técnica y con actitud constructiva, incorporando y haciendo que estuvieran representados a un amplio abanico de perfiles: agentes y asesores de la administración, organizaciones del sector de las instalaciones, empresas de ingeniería, empresas instaladoras y fabricantes de sistemas de ventilación, de extinción y de detección.

Pero, al margen de una buena metodología en su elaboración y un mayor grado en la definición de las soluciones, ¿Qué aportan dichas normas y por qué son de especial interés?

  • La UNE 100166:2025 recoge reglas de diseño para la ventilación natural, natural asistida, mecánica por conductos y mecánica por ventilación de impulso (jet fan). Recoge requisitos para satisfacer la ventilación para los objetivos de desclasificación (requisito del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión), la Exigencia Básica (EB) de Salubridad (HS) del CTE y de la EB de SI del CTE. Para esta última cabe señalar que el Comité Técnico Nacional (CTN) 23 transfirió las competencias al CTN 100, por lo que la norma cuenta con el respaldo de ambos CTN. Para la solución de extracción de humo, propone reglas de diseño concretas para una estrategia Tipo D (Dilución), según definida en el RIPCI. No obstante, incluye una serie de mejoras en lo que refiere a caudales de extracción y protección al fuego de los equipos que mejoran los niveles de seguridad respecto a lo que establece la solución del DB SI.
    En lo que refiere a cambios respecto a la norma de 2019, se han establecido orientaciones para:

      • Evitar la interferencia entre el sistema de ventilación y las vías de evacuación.
      • Evitar la desestratificación de la capa de humo durante la evacuación de ocupantes, ya sea por acción de la ventilación por impulso o el aporte de aire.
  • La UNE 23589, por su parte, recoge reglas de diseño para sistemas de ventilación por impulso con el objetivo de facilitar la intervención de bomberos. Se trata, por lo tanto, de una estrategia tipo C, según definida en el RIPCI. Son sistemas de ventilación similares a la ventilación longitudinal de túnel, que busca proporcionar una velocidad crítica que barra el humo en una única dirección, dando unas condiciones de visibilidad y temperatura específicas aguas arriba del incendio.

Aunque cada una de estas normas se desarrolló en dos comités distintos, debido a la similitud entre ambas (orientadas a aparcamientos) ambos CTN se coordinaron para incorporar dos anexos (los mismos en ambas normas) destinados a dar orientaciones para:

    • Estimar los tiempos necesarios para la evacuación de personas, siguiendo la metodología recogida en la PD 7974-6.
    • Estimar el tiempo de activación del sistema de rociadores, según la metodología de cálculo de la VDI 6019.

Queda fuera del alcance de dicho artículo entrar más en detalle sobre el contenido de dichas normas, pero se recomienda encarecidamente su lectura.

La publicación de estas normas se ha producido en el marco de actualización del RIPCI, de próxima actualización del CTE DB SI y de trasposición de la EPBD 2024/1275, con todos los retos en Protección Contra Incendios que esta última lleva consigo.

Nos encontramos, para suerte y para desgracia, en una época de cambios dentro del sector del PCI y, particularmente en lo que refiere a instalaciones en aparcamientos, como profesionales debemos hacer todo lo posible para mitigar desde la técnica los nuevos riesgos que aparecen. Tanto la UNE 100166:2025 como la UNE 23589:2025 nos brindan valiosas herramientas para ello.