EICON Entidad Integral de Control nos habla de la importancia de la seguridad y prevención contra incendios en los edificios de viviendas.
Son diversos los estudios que se han llevado a término en relación con la seguridad en materia de la prevención de incendios, dentro del contexto del uso residencial vivienda. En este marco, es notoria la sensibilidad existente en la actualidad en prestar atención a las particularidades técnicas asociadas a este uso.
En la actualidad se cuenta con una regulación sectorial vehiculada para un marco normativo que especifica cuando se ha de dotar de ciertos elementos de protección contra incendios a los edificios con este determinado uso. Es por este motivo que es conveniente matizar que la Administración sectorial competente no ha obviado esta necesidad, sino que la ha tenido presente para poder reducir a límites aceptables el riesgo que los usuarios de un edificio sufran daños derivados de un incendio de origen accidental, tal como se especifica en el art. 11 de la parte I, del Documento Básico SI, en caso de incendio, del Código Técnico de la Edificación, de ahora en adelante: DB SI del CTE.
Son numerosos los sucesos que destacan los medios de comunicación en relación con los incendios originados en nuestro parque de viviendas. Sin irnos muy lejos, el pasado 26 de abril de 2021, lamentábamos un incendio originado en un piso de un edificio de 5 plantas, en el municipio de Vila-Seca (Tarragona). Donde, el cuerpo de extinción de incendios indicaba que, de las siete personas atendidas por el SEM, algunas hubieron de ser trasladadas a centros hospitalarios.
Desgraciadamente, y en concreto, los incendios en este tipo de edificios supusieron la muerte de 125 personas en España, en el año 2019, por lo que no se trata de una cuestión menor.
En este sentido, los organismos que nos dedicamos a atender los requerimientos normativos en materia de seguridad y prevención de incendios, nos damos cuenta de que, verdaderamente, los episodios accidentales son poco probables, pero efectivamente, del todo posibles.
En el marco del uso residencial de la vivienda, siendo este uno de los usos más sensibles del actual marco normativo, se divisa cierto aroma a paradoja, ya que se trata de uno de los usos con menos protección contra el incendio, en cuanto a los requerimientos técnicos a cumplir para poderlo legalizar. Nos referimos, concretamente, a la vertiente de la prevención del incendio en el ámbito doméstico, donde ciertamente hay implícito el componente de la cultura de la prevención existente en la sociedad; así como también a la vertiente de la protección activa, como recurso disponible para combatir una emergencia cuando esta se acontece. En este sentido, queremos usar el concepto de la sensibilidad, ya que el uso que nos ocupa no cuenta con un control sobre el correcto mantenimiento de parte de las instalaciones que lo constituyen, como los sistemas de calefacción, o bien, los sistemas eléctricos existentes en el parque residencial actual. Hecho que comporta que estos sean, justamente, los causantes mayoritarios de los incendios en este ámbito.
Si nos situamos en el vigente marco técnico normativo, observamos que el mismo DB SI4 del CTE, en su tabla 1.1, es donde se enmarca la dotación en materia de sistemas de protección contra incendios requerida para el uso que nos ocupa:
Imagen 1. Tabla 1.1 de DB SI4 del CTE: Dotación de instalaciones de protección contra incendios -versión 2019.12.20.
Esta tabla pone en relieve que, considerando este mismo uso, no se dispone de un marco específico, en materia de protección activa, para poder encarar un incendio con cierta eficacia. Ciertamente, debemos añadir que, en relación con la dotación de instalaciones de protección activa, el ámbito general de la misma tabla, ofrece una ventana donde los extintores portátiles (con eficacia 21A -113B) sí que entran en la ecuación, así como los rociadores automáticos, los cuales son exigibles solo en edificios de más de 80 m. de altura.
En este punto, hay que recuperar uno de los estudios realizados recientemente por la asociación europea EFSN (Eurospean Fire Sprinkler Network), destacada por numerosas entidades del sector, donde se muestran las exigencias de cada país para dotar con rociadores de incendios de los edificios con el uso que nos ocupa, entre otros. Y, en este sentido, se concluye que cada vez son más los edificios, independientemente de su uso, que se protegen con sistemas automáticos de extinción de incendios por su eficacia comprobada.
Imagen 2. Umbrales de altura (en metros) para la dotación de rociadores en edificios de uso residencial de vivienda según país.
Este estudio nos ofrece una visión global de la tendencia del marco normativo europeo en relación con las exigencias para poder llegar a reducir, todavía con más entidad e intención, los efectos no deseados de un incendio en el ámbito residencial. Por tanto, la primera pregunta que se pone de manifiesto es: ¿dados los números estadísticos arrastrados hasta la fecha, así como la afectación histórica dada en cuanto a número de accidentes ocurridos, en materia de incendios, se plantea si este marco es el aceptable por tener que acentuar y aumentar la protección en el ámbito que nos ocupa?
Verdaderamente, las comparaciones, a menudo, pueden ser contraproducentes, pero cuando nos encontramos en un contexto donde se valora el precio de una vida humana, o bien, la minimización de las consecuencias acontecidas ante un incendio en un edificio de viviendas, todos y todas estamos de acuerdo en que el debate llega a un punto de entendimiento, donde cualquier medida en la línea de aumentar la seguridad, en los términos que se están planteando, parece ser la idónea.
Otro estudio técnico, en este caso el llegado a cabo por el coordinador del comité de ingeniería, instalación y mantenimiento de equipos de Tecnifuego, Luis Rodríguez, expone que:
Nota de prensa extraída del portal web de la asociación europea EFSN: Rociadores residenciales en el hogar: La prevención y protección contra incendios nos afecta a todos
De acuerdo con el anterior estudio técnico, resta patente que, en el ámbito de la obra nueva, dotar de instalaciones con el objeto de controlar y evidenciar un incendio, no supone un impedimento económico. Como tampoco lo supone el hecho de dotar estos mismos edificios de un sistema de detección de incendios, el cual sería decisorio para reducir los tiempos asociados a la evacuación en caso de incendio. En este sentido, y de acuerdo con las premisas de la CFPA Guideline 19 –Fire safety engineering concerning evacuation from buildings, en relación con los criterios generales de análisis de las condiciones de evacuación, se observan claramente los beneficios asociados a la disminución de estos tiempos asociados a la evacuación de personas en un lugar determinado.
Imagen 3. CFPA EUR Guide 19
En la misma línea de trabajo se establece el marco de debate del Congreso Anual Fire Sprinkler Europe (FSE), donde se ponen de manifiesto, por parte de los profesionales, asociaciones y administraciones públicas relacionadas con el sector de la seguridad contra incendios, tanto nacional como internacional, las novedades tecnológicas y la normativa asociada a cada país, contrastando datos de ámbito europeo. Y, en este sentido, hay que aplaudir e incentivar todas y cada una de estas iniciativas, tanto en forma de artículos, estudios, o bien en forma de congresos, los cuales tienen como denominador común poder valorar los criterios técnicos para poder concretar, de manera objetiva, los riesgos aceptables dentro del contexto que nos ocupa.
Otro de los aspectos a tener presente es ser conscientes que la cultura de la seguridad y, por tanto, de la responsabilidad individual y colectiva, no se encuentra a menudo, en las prioridades a tener presentes para confeccionar el diseño de un determinado espacio. El ejemplo más cercano lo tenemos en el hecho que, a veces, es preferible esconder los elementos de protección contra incendios, en lugar de evidenciarlos, ya que prima la estética ante la seguridad.
En definitiva, para resolver este mal definido «vacío normativo» planteado, hay que señalar que se están dando pasos hacia el aumento de las condiciones de protección contra incendios en el ámbito de la vivienda: como el lanzamiento de la reciente UNE-EN 16925:2020, sobre sistemas de rociadores automáticos residenciales. Diseño, instalación y mantenimiento, pero quizás, si la mayoría de organismos implicados lo estimaran oportuno, habría que proseguir en la misma línea con su obligada aplicación, o bien con requisitos más severos que permitan proteger un mayor número de personas.
En este punto, como en todo reto, el objetivo es ser capaces de encontrar el equilibrio necesario para poder satisfacer todas las facetas que envuelven las necesidades técnicas y económicas del sector de la construcción, dando todo el valor necesario al concepto del riesgo aceptable, y poniendo como centro del debate al ser humano, en lugar de otros factores menos significativos. Porque, tal como se ha manifestado anteriormente, los episodios accidentales son poco probables, pero ciertamente, posibles, y las consecuencias de los mismos pueden llegar a ser devastadoras.
Es por este motivo que todos los sectores afectados tenemos que hacer hincapié en fomentar la responsabilidad individual y la colectiva en favor de una sociedad más sensible, más consciente y mejor preparada para poder prevenir, y también encarar, ciertos episodios que nadie quiere ver, ni leer, en los medios de comunicación.
En el escenario planteado, más allá de las acciones que tienen como denominador común crear una mayor sensibilidad en todos los sectores afectados, hay que plantearse, teniendo presente el nivel de madurez de nuestra sociedad, en relación con la cultura de la prevención y la seguridad, si es necesario incrementar, o no, el control de las instalaciones de ámbito doméstico, o bien, si se tendría que buscar otra vía, ya sea administrativa, pedagógica, o de otra naturaleza, para poder minimizar los efectos de un incendio en el ámbito que nos ocupa.